El fin de semana pasado estuve en un retiro en el campo.
De las actividades previstas, en una teníamos que dibujar.
Y después de dibujar cada uno lo suyo, los folios fueron rotando para que cada uno aportara algo al dibujo del otro.
Noté una gran incomodidad en tener que alterar los otros dibujos.
Y había dos razones: que no me considero buen dibujante y que veía cada uno de esos dibujos ya perfectos en sí. Incluso los más feos.
Porque los había. Aunque el mío era más feo.
Así que Melisa, la chica que nos guiaba en este ejercicio, vio las resistencias con las que intervenía en los dibujos de los demás y decidió empujar: tendría que pasar por todos los dibujos de los demás, añadiendo algo intencionalmente feo, mientras todos me miraban.
Joder Melisa! Vine con 3 traumas y vuelvo a casa con 10. Dije de broma.
Por qué no quería intervenir en los otros dibujos? Que resistencia se estaba manifestando ahí?
Si no considero que mi aporte es valioso, obviamente me resisto a compartirlo.
Si no sé dibujar, no me cargo tu obra. Aunque sea fea.
Y resulta que al rato se dio la magia.
Mientras todos me jaleaban para que fuera a "estropear" sus dibujos, se acabó el tiempo. Y algunos se quedaron sin su garabato.
Que, en términos de valor, representaba una marca única, un recuerdo más.
Aunque fuera feo.
Y por mi lado en absoluto lo veía así.
Fue un cambio de perspectiva muy interesante.
Mi intervención tenía un valor que yo no era capaz de ver.
Lo mismo me pasa con esta newsletter.
Llevo unos días ya pensando que tenía que escribir, pero fui aplazando, y aplazando, y aplazando.
Porque aun no sé lo que te puedo aportar con estos correos.
Aun creo que lo que pueda venir a decir aquí no te interesa.
Pero estoy jugando para aprender.
Así que mientras le gano a mi resistencia y a mi tendencia a reducirle importancia a lo que tengo para ofrecer, cumplo con mi compromiso del email semanal.
Y ya que estamos en tema, te invito a que compartas cualquier opinión/pensamiento/mejora/consideración que te nazca sobre esto.
Responde a este email y dímelo.
A mi sí me interesa.
